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Kinesiología

Kinesiología

Para describir la Kinesiología, debemos partir por explicar que nuestro cuerpo está en constante movimiento. Incluso cuando no estamos haciendo nada (o eso creemos), todos los sistemas, tejidos, y células – en conjunto –  se encuentran en constante intercambio bioquímico y eléctrico. Nuestro sistema circulatorio está movilizando la sangre por el organismo, el sistema nervioso se encuentra bombardeado por estímulos externos (e internos también!), el sistema endocrino regula los niveles hormonales y el equilibrio del organismo, y así, suma y sigue. Nuestro organismo, funcionando como una orquesta.

Tan importante es el movimiento y capacidad de cambio constante que tiene nuestro cuerpo, que cuando no nos movemos, nos enfermamos. Se describen así, por ejemplo, síndromes como el de inmovilización prolongada.

Pero volviendo a la descripción; Los Kinesiólogos nos preocupamos del sistema neuro-musculoesquelético, de su función, la postura, el movimiento armónico del cuerpo y la relación de sus partes.

En caso de existir una disfunción, el verdadero trabajo del Kinesiólogo consiste en determinar la causa, el porqué nuestro paciente generó un síntoma o limitación y relacionarlo de manera global con el resto de su organismo. Muchas veces, el dolor aparece en sitios alejados de su origen o incluso, sin existir daño estructural alguno. Es la evaluación del Kinesiólogo y un adecuado proceso de razonamiento clínico, el que permite el diseño de un tratamiento adecuado que tendrá, como consecuencia y no como objetivo, la resolución de los síntomas. Éste razonamiento clínico, va más allá de la mera dolencia física,  abarcando e integrando otros aspectos de la persona, que sin duda influyen en cómo se comporta su cuerpo. Observamos y entendemos a los pacientes también desde su entorno, las actividades que realiza y el sistema de creencias al cual pertenece.

Tratamiento

Una vez determinado el diagnóstico, que engloba alteraciones estructurales, funcionales, aspectos psicoemocionales y contextuales determinantes en la experiencia de la enfermedad, el Kinesiólogo diseña el el tratamiento. Tomando en cuenta la singularidad del individuo,  las técnicas que se utilicen varían para cada persona y probablemente también se modifiquen a lo largo de un proceso terapéutico. En la medida que el cuerpo se va adaptando, también el Kinesiólogo se adapta a estos cambios. El tratamiento se convierte así, en un proceso dinámico guiado por el profesional, pero dependiente de las propias capacidades del paciente.

Prevención

La educación y prevención, que han quedado  para el final (pero que en realidad es lo primero de lo que nos preocupamos), son quizás las áreas más importantes de la Kinesiología. Una persona que entiende y respeta su propio cuerpo y procesos, probablemente será menos propensa a lesionarse o generar sobrecargas y tensiones que con el tiempo puedan determinar un daño. El mejor tratamiento que puede hacer un Kinesiólogo es antes que la persona siquiera presente un síntoma. Nos preocupamos de enseñar, educar a la persona y devolverle así un rol protagónico en su salud. Después de todo, quién mejor conoce conoce su cuerpo, es quién lo habita.

 

 

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