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Nuestra Agua

agua

 

El agua. Mucho se habla, escribe y discute sobre su importancia en nuestras vidas, la necesidad vital de su consumo y el rol fundamental que tiene en nuestra salud. Sin embargo, todavía son acotadas las discusiones sobre la calidad que está teniendo el agua que consumimos y su creciente escasez alrededor del mundo, recurso no tan renovable como pensábamos. Estos dos aspectos no pueden pasarse por alto si hacia el futuro queremos seguir contando con este recurso en un estado y cantidad que realmente aporte a nuestra salud. Para esto es imprescindible que todos tomemos conciencia de nuestras acciones y decisiones de estilo de vida y que realicemos los ajustes necesarios de manera progresiva.

Muchas veces, temas tan contingentes como éste, suelen parecer lejanos a nosotros y no terminamos de entenderlos del todo, ni sabemos bien cómo podemos ser parte de la solución. Lo principal? Informarnos. A partir del conocimiento podemos generar acciones grupales e individuales que ayuden a nuestra salud y también la del medioambiente.

 

ABASTECIMIENTO

Actualmente casi 1.000 millones de personas no tienen acceso a agua potable, casi el doble recibe agua que no cumple con los estándares mínimos de seguridad, mientras que el resto de nosotros muchas veces malgastamos este preciado recurso debido principalmente a nuestros hábitos de consumo, basado en una economía lineal de extracción, producción y desecho y, en muchos casos también, simplemente debido a procesos de producción mal diseñados.

El agua disponible para el consumo humano, los procesos industriales, la generación de energía y el regadío de nuestros cultivos sólo contempla menos del 1% del agua disponible en el planeta y que forma parte del ciclo del agua que a todos nos enseñan en los colegios. Una cantidad acotada, donde las fuentes de agua dulce de las que dependemos, superficiales y subterráneas, se ven cada día más estresadas por la sobreexplotación y su abastecimiento y recarga están amenazadas también por los cambios en las temperaturas y precipitaciones que está trayendo consigo la acumulación de gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera.

Estos problemas de abastecimiento, más graves y evidentes en algunos sectores del mundo y de nuestro país, está trayendo una serie de problemas de salud pública, conflictos sociales y medioambientales que nos siempre están dentro de nuestros registros, estimándose en cerca de 3,5 millones las muertes anuales relacionadas con falta de acceso a fuentes de agua potable. Estas se concentran principalmente en países Africanos, de Medio Oriente y del Sudeste Asiático.

En nuestro país, la Dirección General de Aguas (DGA), ha promulgado 82 decretos entre el 2008 y el 2017 declarando zonas de escasez hídrica a decenas de ciudades, comunas, provincias y cuencas completas de ríos de Chile, desde Arica a la región de Aysén. Junto con esto, las modificaciones en el clima, de acuerdo a los últimos estudios del Centro de Cambio Global de la Universidad Católica, traerán una modificación importante en la distribución geográfica y temporal de las precipitaciones, provocando una gran disminución en la recarga anual de las reservas de agua de glaciares y neveros, nuestra principal fuente de abastecimiento de agua.

Con todo lo complejo que puede ser la escasez hídrica a la que nos estamos enfrentando, lamentablemente no es la única situación que está alternado de manera significativa nuestra salud. La poca agua de la que estamos disponiendo está siendo cada día más contaminada por procesos de producción industrial, la industria química, la minería, la producción industrial de animales, los monocultivos agrícolas y por nosotros mismos, con sustancias no siempre reguladas y cuyos efectos en nuestra salud no siempre conocemos.

 

CALIDAD

En nuestro país, y en mucho otros, la normativa permite la existencia, en cantidades muy pequeñas y que aparentemente no tendrían efectos sobre nuestra salud, de metales pesados como arsénico, mercurio y plomo. Además de la presencia de sustancias químicas, medicamentos, plaguicidas, compuestos de producción industrial y hasta compuestos radioactivos. Sin embargo, esto desconoce por completo la creciente evidencia de que la mayoría de estos compuestos son capaces de bioacumularse en nuestro organismo y podrían provocar enfermedades y desequilibrios sistémicos, entre los cuales se encuentran:

  • Diversos tipos de cáncer
  • Leucemia en niños
  • Trastornos en la tiroides y en el sistema endocrino
  • Alteraciones del sistema reproductor en fetos
  • Alzhaimer
  • Asma
  • Obesidad

Los metales pesados se están acumulando en los cuerpos de agua y en la fauna que vive en ellos a niveles realmente preocupantes. Las fuentes son diversas, pero principalmente se encuentran en residuos industriales, materiales de construcción, iluminación, agroquímicos, compuestos organoclorados y desechos sólidos industriales y domiciliarios, vertidos de manera directa o filtrando poco a poco en los cauces. Desde los alimentos en conserva, hasta la madera tratada para la intemperie, las procedencias de estos compuestos en estos días son innumerables.

Otra de las fuentes más importantes de contaminantes presentes en nuestra agua se encuentra en el plástico y diversos compuestos derivados de los combustibles fósiles. Éstos son extremadamente ubicuos en nuestro planeta y en nuestras aguas, ya sea a través de descargas no tratadas o porque simplemente el plástico se descompone mecánica o físicamente en los cursos de agua, cada día se están encontrando en mayores concentraciones en nuestros ríos, mares, lagos y, lamentablemente, nuestra agua potable.

Hace algunas semanas, la Fundación Orb, presentó una detallada investigación sobre la presencia de plásticos en el agua potable de distintos países de nuestro planeta, encontrando en más de 75% de la muestras presencia de microplásticos. Adicionalmente, estas partículas tienen la capacidad de atraer con gran facilidad compuestos químicos que se encuentran en el agua, tales como plaguicidas, herbicidas o hidrocarburos aromáticos, facilitando su ingreso a nuestro organismo. Estas diminutas partículas de plástico ingresan a la cadena alimenticia a través de los animales con que nos alimentamos y que viven en ríos, lagos y océanos contaminados, contribuyendo aún más y desde múltiples frentes a la exposición a este tipo de compuestos.

Como relata Scott Belcher, Ph.D. North Carolina State University y relator de la Sociedad de Endocrinología de EE.UU., en nuestras casas la exposición también es creciente:

“Los químicos de los plásticos son una parte habitual de nuestra dieta. Generalmente asumimos que el agua de nuestra botella que contiene esa agua pura y cristalina, el bowl apto para ser usado en el microondas y el vaso de poliestireno de nuestras bebidas calientes están protegiendo nuestros alimentos. Sin embargo, más que una barrera inerte, estos plásticos se están desintegrando y filtrando químicos, incluyendo disruptores endocrinos como el BPA o los ftalatos, retardantes de llama e incluso metales pesados que están siendo absorbidos y acumulados en nuestro cuerpo”.

 

SOLUCIONES

¿Qué alternativa tenemos para reducir o evitar la exposición al ingerir agua? ¿Cómo podemos proteger este preciado recurso sin el cual no podemos vivir?

Es cierto, que estamos expuestos constantemente a estos compuestos, pero podemos hacer cosas y cambiar algunos hábitos que, junto con cuidar nuestra salud, estarán evitando la contaminación del medio ambiente que finalmente termina multiplicando nuestras fuentes de exposición. Existen alternativas para filtrar el agua en casa o en nuestro lugar de trabajo. En jarros, bidones o filtros que se instalan directamente en las llaves de agua. Tienen distintas capacidades de filtrado y duración y, para nuestro consumo diario actual son una muy buena opción. Ésta la podemos llevar con nosotros en una botella de vidrio o de acero inoxidable.

Un trabajo paralelo, que complementa el consumo de agua filtrada, pasa por la revisión de la normativa de calidad del agua para que contemple la bioacumulación que se produce en nuestro organismo de metales pesados y elementos químicos y cuyos efectos en la salud han sido pobremente estudiados. Además de las restricciones al uso del agua para procesos productivos que contaminen cauces y reservorios que son utilizados para actividades relacionadas con el  consumo humano.

Algunos optan por la recomendación de consumir agua embotallada: natural, filtrada o de alguna vertiente. Sin embargo, junto con pagar más de 2.000 veces lo que cuesta el agua de la llave, creemos que esta alternativa, absolutamente cortoplacista, no mira el impacto global que tiene la producción de botellas plásticas, las extremadamente bajas tasas de reciclaje, el hecho de que es este mismo hábito el que está contaminando el agua en el mundo y que, a diferencia de lo que muchos piensan, tomar agua embotellada no necesariamente es más seguro. Este opción también desconoce y evita referirse a los materiales con que se elaboran las botellas y la degradación que se produce en éstas cuando son expuestas a la radiación UV, produciendo que estas toxinas terminen en nuestro organismo con las posibles consecuencias antes descritas. Además: ¿parece lógico y eficiente utilizar energía que ha sido acumulada durante millones de años para embotellar un producto que se consume en algunos minutos, para luego dejar un envase que se demorará miles de años en descomponerse, dejando a su paso miles de partículas tóxicas para el organismo?: Creo que no, y creo también que tenemos en todo el mundo la capacidad y la inteligencia para crear procesos mucho mejores, más eficientes y de menor impacto para satisfacer nuestras necesidades de consumo.

De esta forma, la mejor de las alternativas es, como siempre, evitar la generación de los residuos, compuestos tóxicos y metales pesados que contaminan nuestras aguas y nuestros organismos. Buscar insumos y sistemas productivos alternativos que sean capaces de descomponerse de manera natural y que no interfieran con nuestras células. órganos o sistemas. Los conceptos de Economía Circular, cada día más utilizados en el mundo, están volviéndose una alternativa muy atractiva para empresas y emprendedores.

Estos temas tan complejos debieran ser abordados de una manera global. No podemos seguir enfrentándolos de una manera aislada, con soluciones enfocadas en disminuir los impactos que las dificultades de abastecimiento y contaminación están trayendo a nuestra salud. Las soluciones que podamos entregar desde el paradigma de desarrollo que los creó sólo podrá perpetuar los impactos y mantener la fantasía de que los avances tecnológicos y no la revisión de nuestro modelo traerán las soluciones que todos estamos esperando.

Debemos ser capaces de encontrar procesos productivos y revisar nuestros hábitos de consumo de manera de que reconozcan el irreemplazable valor que tiene el agua para nuestra vidas y para el funcionamiento de todo el planeta.

Entonces, porqué la Medicina Integrativa se preocupa de la escasez y contaminación del agua? Porque está siendo fuente, aunque no lo queramos, de enfermedades y complicaciones de salud que tenemos que enfrentar y poder resolver. Estamos adquiriendo poco a poco el conocimiento de los efectos nocivos en nuestra salud, llegó el momento de poder actuar, liberar nuestras ideas y la innovación, para asegurarnos a todos nosotros un futuro con una mejor salud.

Te dejamos algunos tips que puedes empezar a utilizar en tu casa o lugar de trabajo.

  • Instala filtros de agua, o utiliza jarros filtradores para el consumo cotidiano.
  • Diseña sistemas de riego optimizadores del agua (goteo, temporizadores). Si es necesario regar jardines, hazlo en la noche, para evitar la evaporación.
  • En la medida en que puedas, instala sistemas de reutilización de las “aguas grises” de tu casa, o aprende de ello, para cuando tengas oportunidad de ponerlo en práctica.
  • Organiza a tu familia y amigos para aprender a mejorar y hacer más eficiente el uso del agua dulce potable: duchas breves, nunca dejar corriendo el agua mientras te lavas los dientes o lavas loza.
  • Repara cuanto antes goteras y filtraciones.
  • Utiliza de preferencia métodos de cocción con poca agua o al vapor. Las verduras conservarán sus propiedades nutritivas!
  • Usa cargas de lavadora de ropa completas
  • Reduce al mínimo (o elimina por completo!) el uso de botellas plásticas, prefiere las de vidrio o acero inoxidable.
  • Reduce o elimina el uso de plásticos en general, reemplaza las bolsas por la querida y antigua bolsa de tela.
  • Prioriza comprar productos a granel, en ferias libres, mercados y tiendas que no utilizan bolsas plásticas para la venta.
  • Evita comprar productos que favorecen la deforestación, pues son los árboles los que ayudan a mantener los cursos de agua sanos.
  • Cuando y donde tengas oportunidad, apoya la reforestación con especies nativas.
  • Colabora con la limpieza de espacios naturales, humedales y otros, para apoyar concretamente el equilibrio de los que conservan el ciclo del agua fluyendo normalmente.

 

 

Cristóbal Salvatierra A.

Ingeniero Civil – Socio Fundador CasaFen

 

Referencias Web

http://www.un.org/
https://www.worldwildlife.org
https://www.ewg.org/tapwater/#.WhWmfSN6Qy5
https://www.epa.gov/
http://sinia.mma.gob.cl/
http://www.mma.gob.cl/
http://www.adimark.cl/es/estudios/documentos/reciclaje%20en%20chile.pdf

 

Libros

Hawken, Paul, The Ecology of Commerce, Collins Bussines, 2005.
Hawken, Paul, Lovins, A., Lovins, L.H., Natural Capitalism, Little, Brown and Company, 2000.
Holmgren, David, Permacultura: Principles & Pathways Beyond Sustainability, Holmgren Designs Services, 2014.
Barlow, Maude and Clark, Tony. Blue Gold: The fight to stop the corporate theft of the world’s water, The New Press, 2005.
Leonard, Annie, La Historia de las Cosas, Fondo de Cultura Económica de Argentina, 2010.
Lovins, Amory and Rocky Mountain institute, Reinventing Fire, Chelsea Green 2011.

 

 

 

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