Cuantos sentimientos distintos aparecen día a día en una persona que está en duelo, emociones ambivalentes que a ratos nos hacen reír y rápidamente nos tienen llorando o con ganas de bajar la cortina y no continuar.
Me pregunto cuando es el momento correcto de hablar sobre duelo, antes de terminar de vivirlo y hablar desde el conocimiento, o en el momento en que lo vives y hablas desde la experiencia… Curiosamente, hoy me encuentro justo en el medio.
En la Medicina Tradicional China llamamos a las emociones “las 7 pasiones”: ira, júbilo, preocupación, melancolía, tristeza, miedo, conmoción y se les identifica como pasiones porque de alguna manera estas nos someten y nos llevan a sufrirlas, como una ola que nos azota, nos da vueltas, nos ahoga, nos revuelca y nos hace dura la tarea de volver a ponernos de pie, de adaptarnos.
Salvo una de ellas, todas están presentes en el duelo y es como si se pelearan el turno para hacernos sentir que ahí están.
Sentir es correcto, lo extraño es no hacerlo, vivir emociones ambivalentes también lo es, lo complicado sería estacionarse solo en un tipo de emoción y no fluir con ellas.
Por qué le tememos a sentir?, “sigue adelante y anímate”, dicen todos… “¡no llores!”, como si llorar fuera negativo… “¡juntémonos para que te distraigas!”, como si evadir la atención a lo que se está sintiendo fuera la solución (o la emoción la enfermedad).
El llanto aliviará mis pulmones, la rabia mi hígado, el miedo mis riñones, el sobrepensamiento mi bazo, la alegría el corazón…¡tremendas válvulas de escape son las emociones durante el duelo! y, aunque en lo cotidiano podemos entenderlo como una manifestación negativa, en el duelo justamente nos permiten esa adaptación a lo distinto.
Tenemos la posibilidad de transitar nuestros caminos viviendo y sintiendo todos los paisajes que se nos presentan, porque son solo eso, paisajes diversos en una vida que fluye, cambia y avanza. No podríamos esperar que el paisaje fuera siempre el mismo, y tampoco se podría esperar que las emociones no variaran.
Como si fuera un regalo de la vida misma, cada emoción tiene su opuesto (y menos mal que así es), yin yang le dicen por ahí…
Nos genera tanto miedo la muerte cuando se presenta, que nos paraliza (o a veces nos moviliza) y nos lleva de la mano por todas las emociones (si… ¡todas todas!), quedamos en pausa unos segundos asimilando la pérdida para luego romper en llanto o irnos hacia adentro en un sobre pensamiento que se parece más a un monólogo mental… luego atesoras recuerdos, sensaciones, olores, frases y miles de etc… y recién ahí empezó el nuevo paisaje…
Desde una mirada diferente, si observaras cada sentimiento como un amigo que se sienta a tu lado por un rato para acompañarte, entenderías que es solo un espacio de tiempo el que debes dedicarle, porque algo tiene que decir; te llevará por la introspección y te hará analizar, la tristeza es el regalo escondido que permite que vuelques tu mirada al interior, luego el sobre pensamiento será otro regalo escondido que te hará llevar tus oídos hacia adentro para escucharte a ti mismo, repasar una y mil veces tu vida y la de ese ser querido que te acompaña desde otro balcón; la rabia será ese Pepe Grillo que te mostrará tus limitaciones, lo que no pudiste hacer, lo que no dijiste, lo que faltó… en qué te equivocaste y el miedo llegará en cada minuto que te preguntes “qué voy a hacer sin ti”…
¿Te has preguntado cuántas veces en tu vida te detienes a revisarte con tal profundidad como lo harías estando de duelo?, tal vez si lo piensas, somos creaciones tan perfectas que nuestras emociones en ese momento nos permiten hacer ese gran trabajo, como cuando hacemos un aseo profundo… esta vez es nuestro propio aseo profundo.
Pero el miedo sacará un “órgano” nuevo que nos permita reorganizar la forma y lograr vivir sin el otro, el sobre pensamiento logrará traer lecciones para crecer y no repetir lo que no nos gustó con otros, la tristeza traerá esa sonrisa en el momento menos esperado pero esta vez gozarás reír como si fuera un regalo, ¡vaya que da gusto reír luego de pasarlo harto tiempo mal y tan por sentado que damos el reír! … la ira dará paso a entender que tu no mandas el tiempo… ¡y en realidad no mandabas nada ¡!!!
Atrévete a mirar (o entender) las emociones como parte de un todo, de nuestro todo y a darles la oportunidad de hacer su oficio, porque no están ahí al azar y mucho menos en el duelo!
Dia/noche, Yin/Yang, tristeza/felicidad, miedo/seguridad, ira/calma, sobre pensamiento/quietud, pena/conformidad… para que entre el sol hay que abrir la cortina, pero también debió haber estado primero la noche y su luna (o la ausencia de ella) …
Cuando entendamos que el universo trae emociones también, entenderemos que está bien sentirlas todas y ninguna es mala, todas son buenas, si… todas!!!!
Las necesitamos todas y podemos sacar lo mejor de cada una!!!!
Si permites que la vida se manifieste, incluso cuando miras la muerte, tu vida te habla a través de los sentimientos cuando enfrentas la muerte. Y, si la escuchas, podrás sacar lo mejor de ese paisaje, el que yo estoy viviendo ahora y que a ratos me tiene un poco de cabeza, pero intentando mirar eso que, de pie, no veo… no será eterno, porque todo es yin y yang, opuestos que se complementan y se necesitan.
Ma. Ignacia Ramírez A.
Acupunturista CasaFen
IGM @acupuntura.china