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Procesos Terapéuticos Paralelos

A menudo recibo pacientes que están haciéndose otras terapias en paralelo.  Estas incluyen con frecuencia biomagnetismo, nutrición, psicoterapia, etc. la pregunta que quiero plantear es: ¿Cuántos procesos terapéuticos paralelos puede uno hacerse?  ¿Dos? ¿Tres? ¿Cuatro? ¿Cinco? ¿Ninguna?

Un principio de la Medicina China propone que “menos es más”.  Por ejemplo, cuantas menos agujas empleamos, mejor. Es decir, existe la búsqueda de la eficiencia con pocos estímulos.  Hay varias razones para ello (comodidad del paciente, etc.). Pero la principal es que queremos ser muy claros y directos en lo que le estamos diciendo al cuerpo. Cuando yo pongo una aguja en un punto como B10 Xuehai, punto del canal del Bazo llamado  “El mar de la sangre” y uso una técnica de sedación le estoy diciendo al cuerpo “ponga en marcha sus procesos de limpieza de la sangre, depúrela”.   O, en términos del lenguaje propio de la medicina china, “enfríe la sangre” o “remueva el estancamiento de sangre”. Es decir, cada punto debe escogerse con cuidado porque lo que estamos haciendo es dialogar con el cuerpo, sugiriéndole que haga tal o cual cosa para auto-repararse.  Y siempre es mejor pocas indicaciones claras que muchas confusas.

Imaginemos ahora que estamos en una capacitación.  Y tenemos un monitor explicándonos cómo desarrollar una cierta habilidad.  Si es bueno, podremos seguirlo, entender y adquirir ciertos aprendizajes.  Pero … ¿Qué pasa si tenemos dos expositores hablándonos al mismo tiempo? Difícil que podamos poner atención.  ¿Y si tenemos tres personas hablándonos a la vez? Pues es imposible que podamos entender y menos aprender.  Lo mismo puede ocurrir si elegimos seguir muchas terapias al mismo tiempo o si revoloteamos con liviandad de una a otra sin llegar a profundizar en lo que ésta nos pueda ofrecer.

Entonces, reformulando nuestra pregunta inicial …  ¿Es imposible hacerse más de una terapia al unísono?  Mi respuesta es que no, no es imposible.  Pero creo que éstas deberían apuntar a distintos planos de nuestro ser, para no producir interferencias ni mensajes contradictorios.  Por ejemplo: es perfectamente posible hacerse kinesiología para tratar lumbago reincidente, a la vez que uno se hace acupuntura y psicoterapia para ahondar en los estados emocionales que suelen acompañar estos cuadros, como temor, inseguridad, etc.  Pero yo no indicaría kinesiología, Quiropraxia y Rolfing a la vez, pues todas ellas trabajan a nivel del soma y por ende tendríamos la situación de un auditor con varios interlocutores hablando en simultáneo.  Lo más probable es que el cuerpo no logre comprender lo que le estamos proponiendo.

¿Cómo escogemos entonces un equipo de apoyo para nuestra salud?  Separe las cosas.  Si va a trabajar con sus emociones o sus traumas, un psicólogo (no dos! Como me ha tocado ver) o un siquiatra.  Si va a trabajar con la energía del cuerpo, elija entre acupuntura, biomagnetismo y otras afines.  Si necesita regular la fisiología del cuerpo, escoja entre medicina biorreguladora, acupuntura,  homeopatía, etc.  Y si sus huesos, músculos y tendones necesitan atención, elija entre kinesiología, métodos de educación y conciencia corporal, masaje, etc. Pero como mucho, una terapia por nivel.  Y, si me permite una opinión, desfáselas en el tiempo.

A veces caemos en la ilusión de creer que es tal o cual persona o técnica quien nos sana.  En realidad, son solo instrumentos  que permiten al cuerpo recordar su maravillosa capacidad de autoregularse, de autorepararse.  Confíe en un terapeuta principal, confíe en su cuerpo y además de escucharlo, dele pocos mensajes y claros.  Mi propuesta es evitar caer en una Torre de Babel terapéutica.

 

Lucas Estrella S.

Acupuntor CasaFen – MSc. en Acupuntura Universidad Europea Miguel de Cervantes – España.

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