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¿Por qué prepararse para el parto?

 

 

 

 

 

¿Por qué prepararse para el parto?

Es una pregunta que me hago constantemente ya que por siglos el cuerpo de las mujeres, como mamíferas, ha estado preparado para parir y han nacido millones de bebes en casa, granjas, hospitales y clínicas. Nacemos con las hormonas, las cavidades y todo lo necesario para crear un bebé, que crezca en la barriga y salga de ella naturalmente. De hecho, crece en nuestro útero sin mayor intervención y el día que debe nacer, el cuerpo prepara todo para ese momento.

Entonces…  ¿porqué preparar el cuerpo para este día si lo tenemos todo?

Muchas mujeres vivimos desconectadas de nosotras mismas o nos escuchamos poco. Cada vez vivimos más desconectados de la naturaleza y nos han enseñado a no hacer caso al cuerpo y a evitar todo síntoma o dolor que tengamos. Quizás entonces no se trata de preparar el cuerpo, quizás la pregunta es cómo preparar la mente o cómo entrenarnos a nosotras mismas para conectar y entregarnos al trabajo que nuestro cuerpo quiere realizar.

Y es que más que una preparación es invitarnos a reflexionar. Meternos dentro de nosotras para descubrir qué hay en los rincones de nuestro cuerpo y nuestra mente, para parir desde ahí, más seguras, empoderadas, dulces, entregadas, con amor y con profundo respeto.

La reflexión.

La mujer embarazada se prepara corporal, psíquica y emocionalmente para un cambio. Cada mujer es única y necesita entrenarse en diferentes aspectos, algunos más necesarios que otros.

Décadas atrás, las mujeres acompañaban a otras mujeres a parir en casa. A veces apoyaban en los partos sin aún haber parido ellas mismas. Por lo tanto, cuando era su turno de parir ya tenían información o habían visto un parto, sabían lo que venía, no era algo desconocido.

El tener información de cómo es un parto fisiológico, cuáles son sus etapas y qué se vive en cada una de ellas, ayuda a que la mujer se sienta segura y se empodere de su parto. Saber las ventajas y desventajas de las posibles intervenciones, las técnicas para aliviar el dolor, cómo abordar la lactancia y otros temas, disminuyen la ansiedad y el miedo, disminuyen el sentimiento de incertidumbre y permiten que la mujer sienta que tiene una o varias herramientas para enfrentar este hermoso desafío que tiene por delante.

También la mujer o la pareja pueden trabajar sobre un plan de parto. Pensar qué es lo que les gustaría vivir ese día, cómo, dónde y con quién.

Y es que es normal en nuestra cultura preparar rituales en los días importantes: cumpleaños, graduación, matrimonio, bautizo, etc. Es curioso que en uno de los días más importantes de la vida de una mujer, el nacimiento de su hijo(a), poco se planifica y la mayoría de las veces lo dejamos en manos de otros. Evidentemente, no se podrá planificar el día y la hora en que nazca, pero sí dónde nos gustaría tenerlo y cómo, quién nos acompañará y si queremos un parto natural o con anestesia. También pensar si nos gustaría escuchar cierto tipo de música, cantar, movernos, quizás tener un ritual especial; qué nos gustaría comer o cómo nos gustaría recibir a nuestro bebé.

Planear el tipo de parto que desean, indagando cuáles son las alternativas, teniendo en cuenta la propia flexibilidad e identificando lo que es importante evitar, tiene como fin parir en un ambiente íntimo donde la mujer y la pareja se sientan en confianza, donde puedan relajarse para que el parto fluya y así puedan disfrutar obteniendo un lindo recuerdo de ese día.

La pareja también se prepara. Para el padre o un acompañante suele ser conmovedor ver a una mujer en trabajo de parto. Pueden sentir miedo y sentir que están en una situación de riesgo donde no pueden hacer nada o no saben cómo apoyarla. A veces asusta porque tampoco conocen cuál es el proceso normal, cómo aportar y si es necesario. El informarse, conocer como apoyar el proceso y darse cuenta que no hay nada que temer, es importante para que esta aventura fluya. La pareja puede ser un gran compañero(a), cuidador(a), vigilante y soporte en todo sentido si va preparado a acompañar.

Por otro lado, parte del trabajo que se hace en algunas preparaciones es conversar sobre los miedos que existen, pueden ser actuales, pasados, propios o prestados. También hay mitos que al desmitificarlos pierden poder. Además, se conversa y se trabaja en cómo enfrentar la intensidad de las contracciones, nuestra reacción al dolor y quizás algunas técnicas o datos que nos ayuden a transitarlo y mirarlo desde otra perspectiva.

Se puede realizar un trabajo corporal para flexibilizar y disminuir las resistencias físicas, mentales o emocionales que a veces se alojan en el organismo. Porque el cuerpo tiene memoria, guarda en las tensiones de nuestros tejidos nuestro pasado, nuestros miedos, los recuerdos del dolor y de diversas experiencias.

Quizás sea necesario prepararse para soltar o hacer algún trabajo físico que nos ayude a entregarnos a las sensaciones de ese momento y a fluir con el cuerpo sin interferir o apretarnos. Cantar o bailar permite abrirse a las fuerzas que están presentes y vivirlas intensamente, permite soltar para que los tejidos se abran y se abra uno misma a las posibilidades, al cambio.

Concentrarse en respirar para percibir qué es necesario hacer o dejar de hacer, para soltar el control, los prejuicios, las exigencias, el miedo, ¿lo estaré haciendo bien? Realizar movimientos para percibir el cuerpo, desconectarse con el afuera para conectar con el adentro y a su vez, que nos permita escuchar el cuerpo del otro, el cuerpo de nuestro bebé y sus necesidades.

doula

Hay muchos autores que hablan del parto, de cómo debería ser y cómo hay que prepararse. Personalmente no me inclino por ninguno, creo que todos los partos son especiales mientras la madre esté cuidada y se haga lo que ella siente que es mejor hacer. Creo que lo más importante es que la mujer que va a parir esté abierta a escucharse y a entregarse. Que se sienta segura, con mucha fuerza y que se permita fluir con lo que el universo y la naturaleza le están diciendo. Que se sienta capaz de lanzarse al abismo con las alas abiertas, confiada en que volará… y muy alto.

Escrito por: Andrea Martínez Osorio – Doula en CasaFen.

Fuentes:

“Con el consentimiento del cuerpo”, Marie Bertherat, Therese Bertherat, Paule Brung, Editorial Paidós, España, 1996

“Parir en libertad”, Raquel Schallman, Editorial Grijalbo, Buenos Aires, 2007

 

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